domingo, 27 de agosto de 2023

Peter Kürten (1883-1931)

Peter Kürten fue un asesino serial y agresor sexual de Alemania, que actuó entre 1892 y noviembre de 1929. 



Se cree que a los nueve años realizó sus primeros asesinatos, cuando ahogó a dos niños mientras se bañaban en el Rin.

Su forma de actuar consistía en abusar, asesinar y degollar a sus víctimas. Cuando fue detenido llegó a confesar que, en alguna ocasión, se había bebido la sangre de sus víctimas, motivo por el cual se le conoce como “El vampiro de Düsseldorf”.

Fue arrestado el vampiro de Düsseldorf el 24 de mayo de 1930. Kürten confesó haber cometido setenta y nueve delitos, aunque sería acusado solamente de nueve asesinatos y de siete intentos de asesinato.
Fue hallado culpable de todos estos crímenes y se intentó que no se le disminuyera la condena aludiendo a problemas mentales. 
Finalmente, fue ejecutado el 2 de julio de 1931 por decapitación.

Si en vida su historia fue turbia, lo es también tras su muerte. Como su última voluntad, pidió que después de que le cortaran la cabeza, los verdugos estuvieran en silencio durante unos segundos, pues le hacía ilusión escuchar como su propia sangre goteaba en el suelo. Después de su ejecución, se diseccionó y momificó su cabeza; hoy en día está expuesta en un museo de Wisconsin, Estados Unidos.



El oso de la oscuridad 🐻 


domingo, 13 de agosto de 2023

◆ Jeffrey Dahmer: El terrible “ carnicero de Milwaukee”◆

Jeffrey Lionel Dahmer (21 de Mayo de 1960 - 28 de noviembre de 1994) nació en Milwaukee, donde fue criado en el seno de una familia de clase media. 
De niño, se caracterizó por ser extrovertido, alguien a quien le encantaban los animales y le gustaba jugar. Tras tres cambios de domicilio, se volvió una persona retraída y de extremada timidez. Aunque le regalaron un perro al que quería con locura, ello no frenó su proceso de aislamiento progresivo del mundo.



Hacia los diez años, el matrimonio de sus padres comenzó poco a poco a desmoronarse.

Jeff continuaba sintiendo gran pasión por los animales, pero estaba más interesado en cómo eran por dentro. Comenzó a aficionarse a recoger animales muertos que encontraba atropellados en la carretera; los metía en una bolsa de basura y luego se los llevaba al patio trasero de su granja.

🔸Una insana afición por el sexo violento

En plena época del desarrollo de su sexualidad, Jeffrey Dahmer se dedicaba a este tipo de prácticas, estableciendo una asociación entre violencia y sexo que marcaron su conducta y sus acciones posteriores. Sentía atracción por los hombres, fantaseaba que se acostaba con ellos y luego los asesinaba. Dahmer estaba atormentado por sus fantasías tan recurrentes, de modo que, en un intento por olvidarlas, comenzó a beber.

En el instituto, fue un alumno educado con los profesores y divertido con sus compañeros, por lo que se ganó la fama de payaso de clase. Sacaba buenas notas cuando se lo proponía y hacía sus deberes si la asignatura le interesaba. No obstante, en los últimos años, se fue desvinculando de sus estudios y perdió el interés por fomentar las relaciones sociales, tan claves durante una época tan inestable como la adolescencia.

🔸Asesinatos y crímenes

Cometió el asesinato y desmembramiento de diecisiete hombres y adolescentes entre 1978 y 1991. Muchos de sus asesinatos involucraron la necrofilia, el canibalismo y la preservación permanente de partes del cuerpo, generalmente todo o parte del esqueleto.


Fue justo después de acabar sus estudios secundarios cuando Jeffrey empezó a cometer crímenes atroces.

Cuando se graduó en el instituto, sus padres se divorciaron al poco tiempo:
Aquel verano de 1978, cometió el primer asesinato. Volvía a casa en su coche tras tomar unas cervezas en un bar y recogió a un joven autoestopista llamado Steven Hicks.

Dahmer le invitó a su casa a beber cerveza y a fumar marihuana. Cuando Hicks dijo que se tenía que ir, en un arrebato, Dahmer le golpeó en la cabeza con una mancuerna y luego lo estranguló con ella. Presa del pánico, bajó el cadáver al sótano. Por la mañana, compró un cuchillo de caza, le abrió el vientre y se masturbó sobre las vísceras. Después de eso, despedazó el cuerpo, lo metió en bolsas de basura y las cargó en su coche. De camino a un basurero cercano, fue interceptado por una patrulla de policía. La suerte quiso que no inspeccionaran el contenido de las bolsas y únicamente le multasen por exceso de velocidad. Aterrado, volvió a casa y metió las bolsas en una gran tubería de desagüe que había en el sótano. Cuando volvió dos años después, cogió los huesos y los machacó con un gran mazo. A continuación, esparció los restos por la maleza que rodeaba la casa. Las pulseras y reloj que llevaba la víctima fueron arrojadas al río.

En un intento por enderezarse, fue a vivir con su abuela a una localidad cercana a Milwaukee. Se convirtió en un hombre de fe, dejó la bebida y pareció que puso fin a sus impulsos sexuales… Hasta que una tarde, estando en la biblioteca, se le acercó un joven que le dejó una nota en la que le ofrecía favores sexuales en el lavabo. Según parece, ese momento fue decisivo para despertar su apetito voraz por querer someter a otros hombres a su voluntad. Como sabía que aquello no era correcto, robó el maniquí de una tienda, que utilizaba para masturbarse. Pero esto no apagaba su sed insaciable.

Tras nulos intentos por frenar sus pulsiones, una noche de 1986, en un bar de ambiente gay, conoció a Steven Toumi, con quien fue a un hotel. Ya en la habitación, Dahmer le echó cuatro somníferos en la bebida para dejarlo inconsciente. Aunque siempre dijo no recordar lo que ocurrió, cuando Jeff despertó, encontró el cadáver de Toumi con la cabeza fuera de la cama, los brazos llenos de contusiones y varias costillas rotas.

Ante aquella escena, y sin perder la calma, se fue a comprar una gran maleta con ruedas, volvió al hotel y metió el cuerpo en ella. Fue en taxi hasta el sótano de casa de su abuela, donde poder descuartizarlo a gusto. El proceso fue casi idéntico al que realizó con su primera víctima, aunque esta vez, deshuesó el cadáver y conservó el cráneo como recuerdo.

A partir de ese momento, Jeffrey Dahmer cedió finalmente ante sus impulsos: volvería a frecuentar los clubs en busca de hombres para conquistarlos y descuartizarlos. Tras drogar y estrangular a James Doxtator (enero de 1988), escondió el cuerpo de su víctima durante una semana y cometió actos de necrofilia con él. Una vez el proceso de descomposición se aceleró y el mal olor era evidente, lo descuartizó.

Con su cuarta víctima (Richard Guerrero), actuó siguiendo el mismo procedimiento. Entretanto, dejó la casa de su abuela y se alquiló un piso en solitario, lo que aceleró el baño de sangre. Esta espiral casi acaba a comienzos de 1989, cuando un chico de trece años al que intentó seducir escapó de su apartamento y alertó a la policía. Por aquel hecho, cumplió diez meses de condena por agresión sexual, pero no se descubrió su terrible secreto. Tres semanas después de salir de prisión, volvió a Milwaukee, donde comenzó una orgía de sangre que duraría todo un año, hasta bien entrado 1990. A pesar de sus antecedentes, nadie le investigó por las desapariciones de jóvenes que estaban ocurriendo en la ciudad, hasta un total de trece.

Jeffrey Dahmer sentía una necesidad imperiosa por mantener sexo con personas cuya voluntad estuviera anulada. Para lograrlo, estando algunas de sus víctimas aún con vida, les practicaba trepanaciones craneales con un taladro y luego les inyectaba un ácido suave en el cerebro con ánimo de crear una especie de zombies a quienes poder controlar. Ante el fracaso de sus experimentos, Jeff las remataba. En un último intento por controlarlos, empezó a comerse los cuerpos, ya que confesó sentir que pasaban a ser una parte permanente de él. Aquello también le producía placer sexual. Poco a poco los restos de cadáveres se fueron amontonando en su apartamento pero, a pesar de los malos olores que impregnaban el edificio, los vecinos no se alertaron.

🔸 El descubrimiento del horror


No fue hasta julio de 1991 cuando fue detenido. Tracy Edwards, de treinta y un años, lograba salir medio drogado y desnudo del piso de Dahmer, pero consiguió parar a una patrulla que pasaba por allí. Cuando registraron el apartamento, descubrieron más de ochenta polaroids que mostraban cuerpos en diferentes momentos de descuartizamiento, una cabeza en el frigorífico y restos humanos en el congelador; además de un bidón de doscientos litros de capacidad lleno de ácido que el caníbal utilizaba para deshacer los restos humanos.


🔸 Vida en prisión y muerte

A Dahmer le atribuyeron "parafilia, necrofilia, parcialismo, alcoholismo y un trastorno de la personalidad antisocial con componentes obsesivo-compulsivos y sádicos. Además de un trastorno sexual no especificado". En su juicio se consideró que Dahmer estaba legalmente cuerdo y fue sentenciado a quince cadenas perpetuas el 17 de febrero de 1992.

Se le envió a la prisión de Columbia (Wisconsin), donde volvió a la iglesia para expiar sus pecados. 

El 28 de noviembre de 1994 halló su final de forma violenta, cuando Christopher Scarver, preso que también cumplía condena por asesinato, lo abordó en el gimnasio de la cárcel y le golpeó con una barra de pesas hasta que lo mató. Para algunos, fue la muerte que alguien como Dahmer merecía, pero para muchos otros, supuso la privación del derecho de los ciudadanos de tenerle purgando por lo que había hecho hasta el final de sus días.


El oso de la oscuridad 🐻 

miércoles, 3 de mayo de 2023

⚠️ Robert Maudsley

⚠️ EL ASESINO MÁS TEMIBLE DEL MUNDO: LLEVA 40 AÑOS ENCERRADO EN UNA JAULA BAJO TIERRA ⚠️



El personaje de Hannibal Lecter, de la película “El Silencio de los Inocentes”, existe en la vida real. Se llama Robert Maudsley, un inglés que cometió atroces crímenes.

Se conocen apenas media docena de fotos de Maudsley. 

Es tanta su peligrosidad que las autoridades inglesas crearon una celda especial para él: una jaula de cristal, similar a la de Hannibal Lecter en la película. Tiene apenas 5,5 metros de largo y 4,5 medio de ancho. Con enormes ventanas a prueba de balas, donde es vigilado 23 horas al día por guardias armados.

La hora restante sale a un patio para hacer ejercicio, acompañado por 6 guardias armados y sin otro preso en el lugar.

¿Cómo es esta prisión acorazada? Solo hay una mesa y una silla fabricadas de cartón comprimido y el inodoro y un lavabo fijados herméticamente al suelo.

La cama de Maudsley es de hormigón y la puerta está hecha de acero sólido. La jaula está rodeada de gruesos paneles acrílicos transparentes y solo tiene una pequeña abertura por donde los guardias le pasan la comida.

Infancia trágica, drogas y prostitución



¿Qué hizo este feroz criminal para ser el asesino más custodiado del planeta?

Maudsley nació en Toxteth, un pueblo cercano a Liverpool en junio de 1953. Sus padres lo abandonaron al nacer y terminó en un orfanato católico de Merseyside junto a tres de sus 11 hermanos. Pero a los 8 años sus padres, para cobrar los seguros de mantenimiento de sus hijos, los llevaron a su casa. Un infierno.

Madre adicta a la cocaína y padre alcohólico, que fue su mayor tormento. El hombre abusaba del niño y lo sometía a brutales palizas. Al punto de terminar encerrándolo en una habitación.

Ya grande declararía: “lo que más recuerdo de esos momentos eran las palizas. Una vez estuve encerrado en mi habitación por seis meses. Mi padre sólo abría la puerta para golpearme y violarme. Creo que lo hacía entre cuatro y seis veces por día. Una vez rompió un rifle de aire comprimido en mi espalda”.

A los 16 años fue llevado a un centro de menores. Había crecido y su padre temía que lo matara después de tantas torturas que le había infligido. Allí, el futuro criminal se hizo adicto a la cocaína y la marihuana. Y para poder lograr la droga se dedicó a la prostitución.

Tres veces intentó suicidarse y les decía a los psicólogos que lo atendieron que oía voces con un único mensaje: “tienes que matar a tus padres”. Sus padres se salvaron. Otros no.

Sus crímenes​ ⚠️

A los 21 años arregló con un pedófilo, John Farrel, para tener relaciones sexuales. Cuando este le mostró fotos de niños a los que había abusado, Maudsley se transformó. Se cansó de golpearlo y terminó estrangulándolo. Lo atraparon.

Fue condenado a cadena perpetua por el asesinato y las pericias psicológicas fueron unánimes: “nunca debe ser liberado. Si lo hacen matará una y otra vez”.

Maudsley fue declarado no apto para ser juzgado debido a una presunta psicosis en el momento del asesinato y terminó en el hospital psiquiátrico de alta seguridad de Broadmoor.

Un par de años en ese lugar hizo que sus problemas psíquicos se acentuaran. En 1977, acompañado de otro recluso, encerraron en su celda a David Cheeseman, que estaba condenado por pedofilia.

Durante nueve horas lo torturaron con los métodos más atroces. Era su segundo asesinato y ya no podían tenerlo allí. Debía ser trasladado a un lugar más seguro.

Ese lugar era Wakefield, llamado la “mansión monstruosa” porque todos sus detenidos eran los asesinos más peligrosos de Inglaterra.

Era 1978 y su primera víctima en el lugar fue Salney Darwood, que estaba allí condenado por torturar a su mujer.

Maudsley lo llevó a su celda, le destrozó la cara a golpes y luego lo acuchilló unas 90 veces. Fue a buscar a otros presos para invitarlos a su celda y todos se negaban, hasta que encontró a Bill Roberts, encarcelado por violar a una niña de 7 años.

Maudsley lo asesinó clavándole una cuchara en la oreja. Le abrió la tapa craneal y se comió parte del cerebro. Desde ese momento pasó a ser “Hannibal, el caníbal”. Con pasmosa tranquilidad se acercó a un guardia y le dijo: “esta noche habrá dos menos en la cena”.

Con cuatro asesinatos a cuestas y sed de más sangre, las autoridades empezaron a construir la jaula donde lo encerrarían. Y allí entró en 1983.

Es el británico que más tiempo ha estado en aislamiento en la historia del Reino Unido y en ese tiempo mostró sus pasiones: la música clásica, la lectura, el arte y la poesía. Todo copiado para el Hannibal Lecter de la película. Y copiaron algo más: tiene un coeficiente intelectual muy superior a la media.



Durante estos 40 años pidió varios permisos.

En el 2000 solicitó una rebaja del plazo que debía estar en aislamiento. Fue rechazado. En 2010 pidió juegos de mesa para practicarlos con los guardias. Fue rechazado. Luego pidió un loro con el cual poder hablar. Fue rechazado. Y así infinidad de veces. Todos los pedidos terminaron en el cesto para la basura.

Pero algo obtuvo: una PlayStation 2 y en 2017, para su cumpleaños 64, le entregaron “Call of Duty”, un juego de guerra.

Es tanto el horror que provoca, que durante los primeros 12 años en su jaula ningún peluquero del Reino Unido quiso ir a cortarle el cabello por terror a que algo les pasara.

En 2003 se conocieron sus primeras declaraciones que llegaron al público: “Las autoridades de la prisión me ven como un problema, y su solución ha sido ponerme en confinamiento solitario y tirar la llave, enterrarme vivo en un ataúd de concreto. No les importa si estoy enojado o mal. No saben la respuesta y no les importa, siempre y cuando me mantenga fuera de la vista y de la mente. Me dejan estancar, vegetar y retroceder; afrontar mi solitario enfrentamiento con personas que tienen ojos pero no ven y que tienen oídos pero no oyen, tienen bocas pero no hablan. Mi vida en solitario es un largo período de depresión ininterrumpida”.

Y en la única y breve entrevista con el exterior expresó: “Si hubiera matado a mis padres en 1970 no habría muerto ninguna persona más. Ya no tengo esperanza por nada, no tengo nada que esperar. Ningún oficial se interesa por mí y sólo les preocupa que cuando abren la puerta regrese a mi celda cuanto antes. Creo que un oficial podría detenerse y hablar un poco, pero nunca lo hacen y es en estos pensamientos en los que paso la mayor parte del tiempo. Esto es como volver a mi infancia, a la habitación en la que estuve encerrado durante meses y eso me atormenta”.

Nunca volverá a respirar el aire en libertad. Desde hace 40 años está muerto en vida. Y pasará a la historia como el preso que vivió encerrado bajo tierra. Una pena de muerte eterna...



El oso de la oscuridad 🐻 

domingo, 9 de abril de 2023

◆ Nayeli García Montaño ◆

La degolladora de Chimalhuacán


La PGJEM confirmó la detención de Nayeli García Montaño, de 20 años, como la presunta autora de varios homicidios en el Edomex.

La llaman 'La Degolladora de Chimalhuacán' porque sorprende a sus víctimas por la espalda y les intenta cortar la yugular para que mueran desangradas; siete personas sufrieron ataques de esta forma en cinco días, dos murieron y cinco resultaron heridas en la barbilla o en la cabeza.

Los ataques ocurrieron del 13 al 18 de septiembre de 2015 en los barrios de Curtidores, Ebanistas, Artesanos, Pescadores y Labradores, en ese municipio. Según el alcalde de Chimalhuacán, Sergio Díaz, los testigos describieron a 'La Degolladora' como una mujer entre 20 y 25 años, delgada, fuerte y que viste bien.

El temor de ser víctima de 'La Degolladora' llevó a los habitantes de varios barrios a armarse con palos o tubos cada que salían a la calle.

La Procuraduría del Estado de México informó que detuvo a la presunta autora material de los ataques: Itzel Nayeli García Montaño, de 20 años, vendedora de dulces en vagones del Metro de la Ciudad de México y adicta a inhalantes.

Según la Procuraduría, Itzel Nayeli y su pareja discutieron el 13 de septiembre en el vehículo de transporte público que él maneja y ahí ella presuntamente lo atacó. La unidad estaba estacionada en calles del Barrio Herreros.

La dependencia afirmó que ese día la joven también agredió a uno de sus compañeros vagoneros. Itzel Nayeli declaró ante el MP que se drogó y después atacó al hombre porque le exigió dinero para poder vender su mercancía en el Metro.

Los primeros ataques fueron contra dos hombres el 13 de septiembre. Después de esa fecha las víctimas fueron cinco mujeres de 16 a 69 años. Dos de ellas murieron a causa de las heridas.

La Procuraduría afirmó que varias de las víctimas reconocieron a Itzel Nayeli como la persona que los atacó. Además, testigos en el asesinato de una mujer, ocurrido el 15 de septiembre, dijeron que la joven coincide con las características físicas de la asesina.

Después de varias semanas de una intensa búsqueda, la agresora fue detenida por la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado de México a principios de octubre de 2015 posteriormente fue llevada al Penal Neza-Bordo de la entidad mexiquense.

En 2017, un juez de Enjuiciamiento del Poder Judicial del Estado de México (PJEM) adscrito a los juzgados de Nezahualcóyotl, dictó una sentencia de 20 años de cárcel en contra de Itzel Nayeli, por el delito de homicidio en grado de ejecución imperfecta con el agravante de cometerse con violencia.

Tal como lo señala El Universal, el juez también le impuso una multa de 118 días de salario mínimo, que equivalen a 81 mil 176 pesos. 


Su pequeña crónica de vida

Itzel Nayeli García Montaño nació en Chimalhuacán en el año 1995 y fue la segunda de seis hijos. Estudió hasta segundo de primaria, por lo que se le dificulta leer y escribir, se casó a los 14 años de edad por primera vez, tuvo un aborto que la dejó estéril y por esa razón, dice, comenzó a beber alcohol.

Tal como lo señala Hoy Estado “fue a los 16 años cuando se separó y comenzó a inhalar solventes. Ya a los 19 años se fue a vivir con su segunda pareja, a quien intentó degollar”.

El oso de la oscuridad 🐻

miércoles, 22 de marzo de 2023

◆Gregorio "El Goyo Cárdenas"◆



El estrangulador de Tacuba
  
Gregorio Cárdenas Hernández nació en Veracruz, en el año de 1915.
Cometió sus asesinatos entre agosto y septiembre de 1942, debido a lo cual se le considera un asesino relámpago. 
Su vivienda estaba en la calle de Mar del Norte número 20, en la colonia Tacuba.

El daño neurológico que le provocó una encefalitis temprana fue factor decisivo para que mostrara un comportamiento anormal desde niño, especialmente crueldad hacia los animales desde los 15 años. Aunado a ello, Cárdenas tenía dificultad para controlar su esfínter y llegó a sufrir enuresis hasta los 18 años. Pese a estas condiciones, demostró tener un alto coeficiente intelectual y fue un alumno destacado desde su educación básica.

La familia de Gregorio al parecer tenía un historial de problemas mentales ya que el mismo padre de Gregorio presentaba fuertes migrañas hasta los 31 años, incluso 2 de las hermanas de Gregorio sufrían de ataques de epilepsia.

Gregorio Cárdenas sostuvo una relación enfermiza con su madre, Vicenta Hernández, una mujer dominante que lo reprimió hasta su adolescencia. 

El 15 de agosto de 1942 recibió en su casa a una prostituta de 16 años llamada María de los Ángeles González y apodada "Bertha". Después de sostener relaciones con ella, Cárdenas la estranguló con un cordón, la envolvió en un impermeable y enterró el cuerpo en su jardín. 
En los días siguientes asesinó a dos prostitutas menores más. Una de ellas fue inicialmente identificada como Raquel González León, de 14 años, hasta que meses después apareció viva, desconociéndose la identidad real de la víctima. Debido a la fuerte impresión por la noticia de la falsa muerte, la hermana de González León falleció a causa de un infarto. 
La tercera prostitua asesinada, de nombre Rosa Reyes Quiroz, se negó a acostarse con él e intentó resistir al ataque, sucumbiendo finalmente ante el criminal. Después de asesinarla practicó necrofilia con el cadáver y se cree que pueda haber hecho lo mismo con todos los cadáveres de su jardín. 

Finalmente, Cárdenas asesinó a Graciela Arias Ávalos, de 21 años, alumna de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM e hija de un reconocido abogado penalista mexicano, amiga de la cual estaba enamorado. Debido al rechazo amoroso de Graciela y a una bofetada que le propinó por intentar besarla a la fuerza, el homicida la golpeó hasta la muerte en su automóvil, después llevó el cadáver a su casa y durmió con él, enterrándola posteriormente en su jardín junto al resto de las víctimas.



El 7 de septiembre de 1942, se internó en un centro psiquiátrico en la calle primavera, en Tacubaya, explicando a los doctores que había perdido la razón, un día después llegó un oficial al hospital a interrogar a Gregorio sobre la desaparición de Graciela, en 15 minutos de interrogatorio, Goyo admitió el asesinato y mencionó que el cuerpo estaba en el jardín de su casa, después de entrar al jardín, notaron cómo sobresalía un pie de la tierra para después no sólo encontrar el cuerpo de Graciela, sino 3 cuerpos más, los detectives hallaron en las escenas del crimen un diario donde encontrarían las notas donde se arrepentía de haber asesinado a Graciela , las descripciones de los homicidios y como cometía actos de necrofilia con los cuerpos. 



Por su parte el Dr. Quiroz Cuarón, reporta que ya en Lecumberri, Goyo manifestaba un severo amaneramiento, a lo cual le suma una serie de fotografías en las que Cárdenas aparece vestido de mujer, específicamente como Geisha.

El diagnóstico final sobre la psicología de Cárdenas Hernández realizada por el Dr. Quiroz Cuarón dicta lo siguiente: “Desde el punto de vista de la psicología criminológica, corresponde al de la personalidad neurótica: neurosis evolutiva; órgano-neurósis, de tipo introvertido con tendencias homosexuales, narcisismo y erotismo sádico.  

El 8 de septiembre de 1976, el presidente Luis Echeverría Álvarez lo determinaría una celebridad por su presunta rehabilitación social y decidió concederle un indulto presidencial, el Juez Raúl Gutiérrez Márquez determinó que Gregorio Cárdenas no fue legalmente responsable de sus delitos por Enfermedad mental hace 34 años atrás y sería puesto en libertad, donde terminaría su licenciatura en derecho.


Tiempo después sería invitado a la Cámara de diputados donde sería presentado como un ejemplo de un criminal rehabilitado y podría incorporarse a la sociedad, sería homenajeado y ovacionado como un gran ejemplo para la sociedad mexicana hasta incluso tenían planes para dedicarle una estatua en su honor.

Goyo Cárdenas moriría en 1999 por causas naturales. Murió a los 85 años en Los Ángeles, California, donde fungía como abogado.




El oso de la oscuridad 🐻




◆ Higinio Sobera ◆


"El Pelón" Sobera

Higinio Sobera de la Flor era el hijo de un acaudalado terrateniente poseedor de una finca en Villahermosa, Tabasco, México. Ya desde niño, mostró graves trastornos de personalidad, tenía marcados tics en su comportamiento, sorprendiendo a todos con extraños ruidos con su garganta y gestos con sus manos.

Dinero no le faltaba, disfrutaba de una vida de lujo. Tenía un automóvil último modelo y frecuentaba cuanto cabaret estaba a su alcance, pues tenía un enorme apetito sexual. Alcohol, drogas y mujeres estaban al alcance de su mano.

El criminal

Higinio Sobera de la Flor había nacido en ciudad de México en 1928 y se convirtió en un asesino en serie en 1952, escandalizando a la conservadora sociedad mexicana de la época. Aunque sólo se le conocieron dos víctimas, se cree que tuvieron que haber sido más, a esto se suma el testimonio de supuestas empleadas domésticas que trabajaron para la familia Sobera de la Flor, que decían haber presenciado hechos que pudieran hacer sospechar la existencia de más asesinatos, como que en muchas ocasiones la ropa sucia de Higinio Sobera, que ellas mismas “lavaron o desecharon”, se encontraba manchada de sangre.
Todos sus excesos y abusos eran solapados por su familia, que lo excusaban como simple excentricidad.

A plena luz del día, Higinio Sobera comete su primer crimen confirmado. Esa tarde, Higinio conducía por las calles de Ciudad de México, presumiendo su lujoso auto último modelo, pero un pequeño incidente vial detonó un brote psicótico, cuando otro conductor, Armando Lepe, capitán del ejército y tío de Ana Berta Lepe, célebre actriz de la época y que había sido Señorita México, se le atravesó al vehículo de Sobera.

El enardecido Sobera lo siguió hasta cerrarle el paso, se bajó de su vehículo y sin mediar palabras le disparó. Sobera se dio a la fuga, llegó a su casa donde le confesó todo a su madre que rápidamente ideó un plan para que su hijo pudiese escapar del país: lo mandó a registrarse en el hotel del Prado bajo un nombre falso para luego llevárselo a España.

Ya instalado en el hotel del Prado, cegado por los efectos de su enfermedad (que posteriormente se diagnosticara como esquizofrenia) y por su apetito sexual, salió en busca de sexo. Eran las ocho de la noche del 12 de marzo de 1952, cuando Sobera encontró a su segunda víctima conocida: Hortensia López, que esperaba el autobús en una esquina de la avenida Reforma.

Higinio se acercó para hostigar a la mujer, quien lo rechazó y pidió a un taxista que se detuviera, lo cual hizo enfurecer a Sobera. Subió junto con ella al taxi y le disparó en tres ocasiones, causándole la muerte. Ordenó al chofer que condujera hacia la carretera Vieja a Toluca.

En el trayecto fueron interceptados por un policía de tránsito y en una muestra de total incompetencia policiaca, el problema se solucionó fácilmente con la actuación de Sobera y cinco pesos de soborno. Después del incidente, Sobera le ordenó al taxista que bajara del vehículo y él mismo condujo hacia un motel que se encontraba sobre la carretera fuera de la ciudad.

En el motel practicó necrofilia con el cadáver de la mujer que había asesinado minutos antes. Posteriormente, dejó abandonado el taxi y el cuerpo en un campo agrícola cercano a la carretera y regresó hacia el hotel del Prado.

Gracias a las declaraciones de los testigos de los dos asesinatos, la policía llegó hasta el hotel Prado y detuvo a Sobera. Este no opuso resistencia, incluso entregó, riéndose a carcajadas, las llaves del taxi y todavía se permitió una burla más: dijo que tenía hambre porque con el ajetreo no había podido comer. Pidió que le llevaran unas tortas y al preguntarle cómo pensaba pagarlas, sugirió que los policías utilizaran el dinero de Hortensia, alegando “al fin ya está muerta, además, si yo la maté, creo que me pertenece”.

En 1982, después de 30 años de reclusión, “El Pelón” salió en libertad y ya nada quedaba del joven soberbio y prepotente… mucho menos del peligroso criminal. Ya sólo quedaba un senil, lento e inofensivo hombre maduro de 54 años. Sus últimos años de vida los pasó en un total ensimismamiento y falleció de causas naturales en 1985.

El oso de la oscuridad  🐻





jueves, 9 de marzo de 2023

◆ El Chalequero ◆

Francisco Guerrero es el primer asesino en serie del que se tiene registro en México. Él fue acusado de matar a más de 20 sexoservidoras de 1880 a 1888. Su alias se debe a que se vestía como catrín: pantalones de casimir ajustados, camisa blanca, una faja de colores en la que ocultaba el cuchillo con el que asesinaba a sus víctimas, sombrero negro, zapatos recién lustrados y un elegante chaleco. 

Sus asesinatos aterraron a la gente de la época, pues usaba los servicios sexuales que las mujeres ofrecían, pero el verdadero placer para “El Chalequero” venía después: estrangulaba o degollaba a sus víctimas, en muchas ocasiones las decapitaba y arrojaba los cuerpos inertes al Río Consulado.

Según el perfil psicológico del asesino realizado por algunos estudiosos, este hombre sentía el derecho de asesinarlas porque consideraba pecaminosa su labor. Además de estar lleno de un sentimiento de superioridad física y moral, por lo que aprovechaba la vulnerabilidad de las mujeres para desfogar su odio contra el género femenino.

A diferencia de Jack el Destripador –que coetáneamente estaba causando pánico en Londres– Guerrero nunca intentó ocultar su identidad;  “sus homicidios eran conocidos por todas las prostitutas de la zona pero ninguna fue capaz de denunciarlo o entregarlo a la policía debido al temor de posibles represalias en su contra”; se lee en una investigación de El Universal.

El mote de “El chalequero” es aducido a dos razones distintas; una de ellas es que era conocido así por usar esa prenda cotidianamente o por mantener relaciones sexuales “a chaleco”, es decir, a la fuerza.

De su vida se ha dicho mucho. Naturalmente muchas de las características que se le atribuyen son imposibles de comprobarse. Se dice, por ejemplo, que era económicamente mantenido por sus amantes, que incluso no gastaba un solo peso en la ropa que portaba. Además, que era una persona especialmente preocupada por su físico, que tenía dotes de galantería y una habilidad de empatía importante. Lo que parece constar es que vivía en la calle del Padre Lecuona y tenía el oficio de zapatero.

Después de ser capturado en 1888, Guerrero fue condenado a la pena de muerte pero Porfirio Díaz revocó la sentencia y fue condenado a 20 años de prisión en Lecumberri. Seis años después, en 1904 fue indultado por error, pero regresó a prisión en 1908 después de acabar con la vida de una anciana.
Murió por una hemiplejía derivada presuntamente de una congestión cerebral sólo dos años después en  la comodidad de una cama en el Hospital Juárez a la edad de 70 años.

La fama de su crueldad alcanzó niveles nacionales, incluso, fueron ilustrados por Guadalupe Posada. Todos los diarios hablaban sobre él. En uno de ellos, conservado hasta ahora se lee: “Allá por los años de 1880 a 1888, Jack el destripador horrorizaba buena parte de la culta Europa. Nunca en México habíamos tenido la desgraciada noticia de un criminal tan terrible y sanguinario. Desde hace más de veinte años se venían registrando, crimen tras crimen, hasta la suma de 17 mujeres degolladas horriblemente”.

El número de víctimas no es totalmente certero, mientras que algunos estudiosos lo ubican en 17, otros aseguran que asciende a 20.

El oso de la oscuridad 🐻


Peter Kürten (1883-1931)

Peter Kürten fue un asesino serial y agresor sexual de Alemania, que actuó entre 1892 y noviembre de 1929.  Se cree que a los nueve años rea...