Se cree que a los nueve años realizó sus primeros asesinatos, cuando ahogó a dos niños mientras se bañaban en el Rin.
Su forma de actuar consistía en abusar, asesinar y degollar a sus víctimas. Cuando fue detenido llegó a confesar que, en alguna ocasión, se había bebido la sangre de sus víctimas, motivo por el cual se le conoce como “El vampiro de Düsseldorf”.
Fue arrestado el vampiro de Düsseldorf el 24 de mayo de 1930. Kürten confesó haber cometido setenta y nueve delitos, aunque sería acusado solamente de nueve asesinatos y de siete intentos de asesinato.
Fue hallado culpable de todos estos crímenes y se intentó que no se le disminuyera la condena aludiendo a problemas mentales.
Finalmente, fue ejecutado el 2 de julio de 1931 por decapitación.
Si en vida su historia fue turbia, lo es también tras su muerte. Como su última voluntad, pidió que después de que le cortaran la cabeza, los verdugos estuvieran en silencio durante unos segundos, pues le hacía ilusión escuchar como su propia sangre goteaba en el suelo. Después de su ejecución, se diseccionó y momificó su cabeza; hoy en día está expuesta en un museo de Wisconsin, Estados Unidos.
El oso de la oscuridad 🐻
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