miércoles, 22 de marzo de 2023

◆Gregorio "El Goyo Cárdenas"◆



El estrangulador de Tacuba
  
Gregorio Cárdenas Hernández nació en Veracruz, en el año de 1915.
Cometió sus asesinatos entre agosto y septiembre de 1942, debido a lo cual se le considera un asesino relámpago. 
Su vivienda estaba en la calle de Mar del Norte número 20, en la colonia Tacuba.

El daño neurológico que le provocó una encefalitis temprana fue factor decisivo para que mostrara un comportamiento anormal desde niño, especialmente crueldad hacia los animales desde los 15 años. Aunado a ello, Cárdenas tenía dificultad para controlar su esfínter y llegó a sufrir enuresis hasta los 18 años. Pese a estas condiciones, demostró tener un alto coeficiente intelectual y fue un alumno destacado desde su educación básica.

La familia de Gregorio al parecer tenía un historial de problemas mentales ya que el mismo padre de Gregorio presentaba fuertes migrañas hasta los 31 años, incluso 2 de las hermanas de Gregorio sufrían de ataques de epilepsia.

Gregorio Cárdenas sostuvo una relación enfermiza con su madre, Vicenta Hernández, una mujer dominante que lo reprimió hasta su adolescencia. 

El 15 de agosto de 1942 recibió en su casa a una prostituta de 16 años llamada María de los Ángeles González y apodada "Bertha". Después de sostener relaciones con ella, Cárdenas la estranguló con un cordón, la envolvió en un impermeable y enterró el cuerpo en su jardín. 
En los días siguientes asesinó a dos prostitutas menores más. Una de ellas fue inicialmente identificada como Raquel González León, de 14 años, hasta que meses después apareció viva, desconociéndose la identidad real de la víctima. Debido a la fuerte impresión por la noticia de la falsa muerte, la hermana de González León falleció a causa de un infarto. 
La tercera prostitua asesinada, de nombre Rosa Reyes Quiroz, se negó a acostarse con él e intentó resistir al ataque, sucumbiendo finalmente ante el criminal. Después de asesinarla practicó necrofilia con el cadáver y se cree que pueda haber hecho lo mismo con todos los cadáveres de su jardín. 

Finalmente, Cárdenas asesinó a Graciela Arias Ávalos, de 21 años, alumna de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM e hija de un reconocido abogado penalista mexicano, amiga de la cual estaba enamorado. Debido al rechazo amoroso de Graciela y a una bofetada que le propinó por intentar besarla a la fuerza, el homicida la golpeó hasta la muerte en su automóvil, después llevó el cadáver a su casa y durmió con él, enterrándola posteriormente en su jardín junto al resto de las víctimas.



El 7 de septiembre de 1942, se internó en un centro psiquiátrico en la calle primavera, en Tacubaya, explicando a los doctores que había perdido la razón, un día después llegó un oficial al hospital a interrogar a Gregorio sobre la desaparición de Graciela, en 15 minutos de interrogatorio, Goyo admitió el asesinato y mencionó que el cuerpo estaba en el jardín de su casa, después de entrar al jardín, notaron cómo sobresalía un pie de la tierra para después no sólo encontrar el cuerpo de Graciela, sino 3 cuerpos más, los detectives hallaron en las escenas del crimen un diario donde encontrarían las notas donde se arrepentía de haber asesinado a Graciela , las descripciones de los homicidios y como cometía actos de necrofilia con los cuerpos. 



Por su parte el Dr. Quiroz Cuarón, reporta que ya en Lecumberri, Goyo manifestaba un severo amaneramiento, a lo cual le suma una serie de fotografías en las que Cárdenas aparece vestido de mujer, específicamente como Geisha.

El diagnóstico final sobre la psicología de Cárdenas Hernández realizada por el Dr. Quiroz Cuarón dicta lo siguiente: “Desde el punto de vista de la psicología criminológica, corresponde al de la personalidad neurótica: neurosis evolutiva; órgano-neurósis, de tipo introvertido con tendencias homosexuales, narcisismo y erotismo sádico.  

El 8 de septiembre de 1976, el presidente Luis Echeverría Álvarez lo determinaría una celebridad por su presunta rehabilitación social y decidió concederle un indulto presidencial, el Juez Raúl Gutiérrez Márquez determinó que Gregorio Cárdenas no fue legalmente responsable de sus delitos por Enfermedad mental hace 34 años atrás y sería puesto en libertad, donde terminaría su licenciatura en derecho.


Tiempo después sería invitado a la Cámara de diputados donde sería presentado como un ejemplo de un criminal rehabilitado y podría incorporarse a la sociedad, sería homenajeado y ovacionado como un gran ejemplo para la sociedad mexicana hasta incluso tenían planes para dedicarle una estatua en su honor.

Goyo Cárdenas moriría en 1999 por causas naturales. Murió a los 85 años en Los Ángeles, California, donde fungía como abogado.




El oso de la oscuridad 🐻




◆ Higinio Sobera ◆


"El Pelón" Sobera

Higinio Sobera de la Flor era el hijo de un acaudalado terrateniente poseedor de una finca en Villahermosa, Tabasco, México. Ya desde niño, mostró graves trastornos de personalidad, tenía marcados tics en su comportamiento, sorprendiendo a todos con extraños ruidos con su garganta y gestos con sus manos.

Dinero no le faltaba, disfrutaba de una vida de lujo. Tenía un automóvil último modelo y frecuentaba cuanto cabaret estaba a su alcance, pues tenía un enorme apetito sexual. Alcohol, drogas y mujeres estaban al alcance de su mano.

El criminal

Higinio Sobera de la Flor había nacido en ciudad de México en 1928 y se convirtió en un asesino en serie en 1952, escandalizando a la conservadora sociedad mexicana de la época. Aunque sólo se le conocieron dos víctimas, se cree que tuvieron que haber sido más, a esto se suma el testimonio de supuestas empleadas domésticas que trabajaron para la familia Sobera de la Flor, que decían haber presenciado hechos que pudieran hacer sospechar la existencia de más asesinatos, como que en muchas ocasiones la ropa sucia de Higinio Sobera, que ellas mismas “lavaron o desecharon”, se encontraba manchada de sangre.
Todos sus excesos y abusos eran solapados por su familia, que lo excusaban como simple excentricidad.

A plena luz del día, Higinio Sobera comete su primer crimen confirmado. Esa tarde, Higinio conducía por las calles de Ciudad de México, presumiendo su lujoso auto último modelo, pero un pequeño incidente vial detonó un brote psicótico, cuando otro conductor, Armando Lepe, capitán del ejército y tío de Ana Berta Lepe, célebre actriz de la época y que había sido Señorita México, se le atravesó al vehículo de Sobera.

El enardecido Sobera lo siguió hasta cerrarle el paso, se bajó de su vehículo y sin mediar palabras le disparó. Sobera se dio a la fuga, llegó a su casa donde le confesó todo a su madre que rápidamente ideó un plan para que su hijo pudiese escapar del país: lo mandó a registrarse en el hotel del Prado bajo un nombre falso para luego llevárselo a España.

Ya instalado en el hotel del Prado, cegado por los efectos de su enfermedad (que posteriormente se diagnosticara como esquizofrenia) y por su apetito sexual, salió en busca de sexo. Eran las ocho de la noche del 12 de marzo de 1952, cuando Sobera encontró a su segunda víctima conocida: Hortensia López, que esperaba el autobús en una esquina de la avenida Reforma.

Higinio se acercó para hostigar a la mujer, quien lo rechazó y pidió a un taxista que se detuviera, lo cual hizo enfurecer a Sobera. Subió junto con ella al taxi y le disparó en tres ocasiones, causándole la muerte. Ordenó al chofer que condujera hacia la carretera Vieja a Toluca.

En el trayecto fueron interceptados por un policía de tránsito y en una muestra de total incompetencia policiaca, el problema se solucionó fácilmente con la actuación de Sobera y cinco pesos de soborno. Después del incidente, Sobera le ordenó al taxista que bajara del vehículo y él mismo condujo hacia un motel que se encontraba sobre la carretera fuera de la ciudad.

En el motel practicó necrofilia con el cadáver de la mujer que había asesinado minutos antes. Posteriormente, dejó abandonado el taxi y el cuerpo en un campo agrícola cercano a la carretera y regresó hacia el hotel del Prado.

Gracias a las declaraciones de los testigos de los dos asesinatos, la policía llegó hasta el hotel Prado y detuvo a Sobera. Este no opuso resistencia, incluso entregó, riéndose a carcajadas, las llaves del taxi y todavía se permitió una burla más: dijo que tenía hambre porque con el ajetreo no había podido comer. Pidió que le llevaran unas tortas y al preguntarle cómo pensaba pagarlas, sugirió que los policías utilizaran el dinero de Hortensia, alegando “al fin ya está muerta, además, si yo la maté, creo que me pertenece”.

En 1982, después de 30 años de reclusión, “El Pelón” salió en libertad y ya nada quedaba del joven soberbio y prepotente… mucho menos del peligroso criminal. Ya sólo quedaba un senil, lento e inofensivo hombre maduro de 54 años. Sus últimos años de vida los pasó en un total ensimismamiento y falleció de causas naturales en 1985.

El oso de la oscuridad  🐻





jueves, 9 de marzo de 2023

◆ El Chalequero ◆

Francisco Guerrero es el primer asesino en serie del que se tiene registro en México. Él fue acusado de matar a más de 20 sexoservidoras de 1880 a 1888. Su alias se debe a que se vestía como catrín: pantalones de casimir ajustados, camisa blanca, una faja de colores en la que ocultaba el cuchillo con el que asesinaba a sus víctimas, sombrero negro, zapatos recién lustrados y un elegante chaleco. 

Sus asesinatos aterraron a la gente de la época, pues usaba los servicios sexuales que las mujeres ofrecían, pero el verdadero placer para “El Chalequero” venía después: estrangulaba o degollaba a sus víctimas, en muchas ocasiones las decapitaba y arrojaba los cuerpos inertes al Río Consulado.

Según el perfil psicológico del asesino realizado por algunos estudiosos, este hombre sentía el derecho de asesinarlas porque consideraba pecaminosa su labor. Además de estar lleno de un sentimiento de superioridad física y moral, por lo que aprovechaba la vulnerabilidad de las mujeres para desfogar su odio contra el género femenino.

A diferencia de Jack el Destripador –que coetáneamente estaba causando pánico en Londres– Guerrero nunca intentó ocultar su identidad;  “sus homicidios eran conocidos por todas las prostitutas de la zona pero ninguna fue capaz de denunciarlo o entregarlo a la policía debido al temor de posibles represalias en su contra”; se lee en una investigación de El Universal.

El mote de “El chalequero” es aducido a dos razones distintas; una de ellas es que era conocido así por usar esa prenda cotidianamente o por mantener relaciones sexuales “a chaleco”, es decir, a la fuerza.

De su vida se ha dicho mucho. Naturalmente muchas de las características que se le atribuyen son imposibles de comprobarse. Se dice, por ejemplo, que era económicamente mantenido por sus amantes, que incluso no gastaba un solo peso en la ropa que portaba. Además, que era una persona especialmente preocupada por su físico, que tenía dotes de galantería y una habilidad de empatía importante. Lo que parece constar es que vivía en la calle del Padre Lecuona y tenía el oficio de zapatero.

Después de ser capturado en 1888, Guerrero fue condenado a la pena de muerte pero Porfirio Díaz revocó la sentencia y fue condenado a 20 años de prisión en Lecumberri. Seis años después, en 1904 fue indultado por error, pero regresó a prisión en 1908 después de acabar con la vida de una anciana.
Murió por una hemiplejía derivada presuntamente de una congestión cerebral sólo dos años después en  la comodidad de una cama en el Hospital Juárez a la edad de 70 años.

La fama de su crueldad alcanzó niveles nacionales, incluso, fueron ilustrados por Guadalupe Posada. Todos los diarios hablaban sobre él. En uno de ellos, conservado hasta ahora se lee: “Allá por los años de 1880 a 1888, Jack el destripador horrorizaba buena parte de la culta Europa. Nunca en México habíamos tenido la desgraciada noticia de un criminal tan terrible y sanguinario. Desde hace más de veinte años se venían registrando, crimen tras crimen, hasta la suma de 17 mujeres degolladas horriblemente”.

El número de víctimas no es totalmente certero, mientras que algunos estudiosos lo ubican en 17, otros aseguran que asciende a 20.

El oso de la oscuridad 🐻


Peter Kürten (1883-1931)

Peter Kürten fue un asesino serial y agresor sexual de Alemania, que actuó entre 1892 y noviembre de 1929.  Se cree que a los nueve años rea...